Tenemos sólo lo que merecemos.
Ya en la noche de ayer me acosté con la pesadumbre al comprobar una vez más que la juventud no se implica en la política que es, aunque ellos no se den cuenta, el camino que en más o menos medida influenciará su futuras vidas privadas y laborales.
Una vez más la izquierda en Madrid se quedó en casita viendo la tele y pensando que se lo darán todo echo el día de mañana y que por arte de magia desaparecerían los parquimetros, las obras faraónicas de metro y M-30, el IBI tendría una rebaja sustancial y las listas de espera en la sanidad desaparecerían junto con la ESPE-culación y el amiguismo de la región.
Pues no, no basta sólo con desearlo, hay que currarselo e ir a mostrar el descontento en la urna dando un voto de castigo al mal administrador de nuestros impuestos y voluntades. ¿Donde están todos esos voceros antiparquimetros, donde esos ciudadanos eternamente cabreados por las obras y atascos de la ciudad, donde esos pacientes y trabajadores enfurecidos por las manipuladas listas de espera en las consultas y hospitales de la región? ¿Donde?.
